Enero 3o de 2014

Mientras tanto en VENECITA, en este febrero se cumplen 10 AÑOS de los episodios de violencia callejera de 2004 que llamaron “guarimba”, y que fracasó en su intento de “tumbar el régimen”.

I

Durante estos 10 años, esos promotores han seguido pidiendo esa “forma de lucha”, principalmente en las redes sociales. Por lo general desde otros países, teclean día, tarde y noche en Facebook y Twitter, “convocando” a los venezolanos a “tomar la calle”, trancando vías y quemando cauchos. A ese tipo de violencia le llaman resistencia “no violenta”, lo cual es faltar a la verdad.

En DIEZ AÑOS no han tenido respuesta. Y ello por razones obvias: estamos en una tiranía comunista, altamente militarizada, secuestrados los medios de prensa, con su oposición colaboracionista 100 % entregada al régimen chavista, y el régimen chavista 100 % entregado a los ocupantes cubanos. En tales condiciones, ¿quién en su sano juicio va a correr semejante riesgo de salir a quemar cauchos, frente a la puerta de su casa, trancando su calle, poniendo además en riesgo a su familia? ¡Por favor!

Y ante esta falta de eco y silencio que hallan, los “pro-guarimba” se pasan todo el tiempo despotricando contra la gente por una supuesta “comodidad” o “cobardía” de los venezolanos, y comparando con otros países, donde según ellos la gente no es cómoda ni cobarde y “sale a la calle”. Y además despotrican contra la dirigencia opositora porque “¡no convoca a tomar la calle!”

Pienso que ellos, al igual que todos quienes despotrican contra la MUD porque “no convoca a tomar la calle”, deberían aprovechar el aniversario para reflexionar. E informarse mejor, acerca de cómo es en realidad la resistencia popular a los regímenes comunistas en otros países. Desde Checoslovaquia en 1989 hasta Ucrania hoy en día, pasando por los casos de Polonia y demás países de Europa del Este y hasta la misma URSS y China, la lucha contra el comunismo se ha hecho y se sigue haciendo siempre en nombre del sistema opuesto: el capitalismo. Es lo lógico. ¡Ah pero los pro-guarimba nos dicen “No, no, de ese tema ni hablar, porque primero hay que salir del régimen, y luego ya eso se verá…” Pero amigos, ¿y cómo creen Uds. que se puede salir de un régimen comunista sin cuestionar el comunismo, y exigir las reformas que lleven al sistema contrario, tal y como se ha hecho, y sigue haciendo, en todos los países mencionados?

Para salir del comunismo, a la gente no se la motiva convocando a “protestas” vacías de contenido, menos aún con contenidos de exigencias de garantías electorales o políticas que sólo interesan a los políticos. Al grueso de la gente, la falta de harina, arroz, café, pollo, papel higiénico etc. (y de empleo), le duele más que la falta de democracia. Por eso es que la motivación se logra mostrando que la escasez es resultado típico del comunismo, así como la abundancia es propia del capitalismo.

Pero los pro-guarimba no pueden entenderlo, porque para entenderlo hay que ser liberal. Y ellos son social-demócratas. Como los de la MUD; sus diferencias son sólo en los métodos: la MUD no quiere violencia, y ellos, la violencia que llaman “guarimba”. Pero son también social-demócratas, como lo es Gene Sharp, a quien invocan como mentor.

El libro de Sharp tiene enormes fallos, básicamente equiparar dictaduras de derechas con tiranías de izquierdas, escamoteando la enorme diferencia que hay entre las primeras, de las cuales se sale fácil porque los comunistas las tumban, y las segundas, establecidas por los mismos comunistas, y por eso mucho más difíciles de sacar. Sin embargo y en honor a la verdad, Sharp no manda a nadie a quemar cauchos en la esquina de su casa. El caso es que los pro-guarimba son social-demócratas, igual como los opositores mencheviques anti-soviéticos en el bloque soviético, que desde 1917 hasta hoy fracasaron N veces y siguen fracasando, por su incapacidad de conectar con las verdaderas y más sentidas demandas populares, que no son políticas sino económicas.

II.

Hay muchas cosas que sólo se ven, se perciben y se entienden desde una perspectiva liberal. Ejemplo: el colaboracionismo de la “oposición” social-demócrata o menchevique; y la forma de llegar a LA SALIDA. En el comunismo, siempre hay partidos, figuras y grupos mencheviques o socialismo “blando”, que colaboran con los bolcheviques o socialismo “duro”. Los mencheviques no quieren salir del socialismo; piden salir sólo de su forma “autoritaria”, quieren pasar a una forma “democrática” de socialismo, dicen ellos. Así el socialismo “duro” es oficialismo, y el socialismo “blando” es la oposición benevolente. Lo hacen a veces de modo descarado y oficialmente, en los “Frentes Populares”; otras veces de manera algo más disimulada, pero con pretensiones de “cogobierno” desde sus “espacios”, como en Venezuela.

En realidad ambos socialismos son en el fondo inseparables, dos caras de la misma moneda: el sistema, el socialismo. Ud. no puede embestir contra uno sólo de ellos porque fracasa. Si quiere tener éxito, debe confrontar a ambos a la vez. ¡Para salir de ambos! Por eso bajo los sistemas soviéticos, los liberales fueron los únicos que hicieron la estrategia correcta: ir a la vez contra ambas caras de la moneda. ¿Y cómo? Muy simple: cuestionando y atacando el “común denominador” de gobierno y oposición: el socialismo. Y de la única forma posible: demandando el sistema opuesto. Exigiendo el cambio ya. Apoyando a los únicos que enfrentan ambos socialismos. ¡A los liberales! Así fue en 1989.

Como digo: lo inteligente es ser liberal. Pero para ser liberal, hay que aprender a pensar como liberal; y lo primero es ser realista: ver la realidad como es, no como quisiéramos, o nos gustaría que fuera. O como el libro de Sharp dice que es.

Otro punto: en 2004 la guarimba fracasó en su objetivo pero en el trance quedaron 9 muertos, casi 200 heridos, e incontables pérdidas materiales, incluyendo robos, saqueos e incendios. Si mañana o pasado, Dios no quiera, algunos disociados (que abundan en Venezuela) decidieran hacerles caso a Uds., ¿no saben que los militares comunistas, tanto cubanos como venezolanos les van a reventar a balazos o a pasar la tanqueta por encima? Creo que los venezolanos de Venezuela lo saben, y por eso no les hacen caso; Uds. quizá no lo saben, debe ser porque en su mayoría están en el exterior. Y otro más, vinculado al anterior: entre los pro-guarimba hay algunos nostálgicos de Pérez Jiménez delirando con “provocar un golpe”; pues van atrasados de noticias, hay que avisarles que los militares anticomunistas se terminaron, junto con la Guerra Fría, y eso fue, precisamente en 1989, ya hace nada menos que ¡un cuarto de siglo!

Hay que entender que la guarimba y el afán por “tomar la calle” son hijos de la antipolítica y la partidofobia de la clase media. Muy afectada en Venezuela y toda Latinoamérica por todos los malos resultados del estatismo, que nos trajeron las democracias recuperadas en los ‘80, nuestra clase media se resiste a ver la causa real de sus males. Y echa las culpas sobre “la corrupción”, que es solamente otra de las consecuencias del estatismo, y sobre los partidos y la política, en forma general e indiscriminada, sin comprender que sin partidos no hay democracia, y sin actividad política inteligente capaz de enfrentarla, la tiranía se perpetúa indefinidamente. Recordemos que la antipolítica y la partidofobia de la clase media, aunada a su histeria “anticorrupción”, nos abrió la puerta de par en par a los caudillos mesiánicos engendrados por la izquierda, y al socialismo del siglo 21 que hoy padecemos.

“Liberalismo” significa liberalismo clásico y capitalismo liberal: gobierno limitado en una democracia normal, con amplia variedad ideológica; mercados libres de violencia y fraude, competencia abierta y moneda dura; respeto por la propiedad privada e instituciones particulares separadas del Estado. El capitalismo requiere de un gobierno proveedor de seguridad, justicia e infraestructura públicas, y va de la mano con las instituciones del matrimonio y la familia, como muy bien sabían Marx y Engels. No es el “libertarismo” utópico de los anarcoateístas que suscriben la agenda del marxismo cultural.

III.

Las reformas liberales tienen que hacerlas fuerzas liberales; es obvio que los socialistas nunca van a hacerlas, esa es otra utopía en la que caen muchos profesores liberales, que con toda su sapiencia aún creen que el problema es que los socialistas “no saben economía” y ellos van a enseñarles, ¡por favor! Ya tuvimos “Neo” liberalismo en los 90, una interpretación criolla del Consenso de Washington, a cargo de partidos y líderes peronistas en Argentina, del PRI en México, de Acción Democrática en Venezuela, y sabemos cómo terminó.

Por otro lado las izquierdas son muy sagaces: por todos los medios torpedean, sabotean e impiden las reformas, y después, ¡le echan la culpa “al capitalismo”! El socialismo es algo tan antinatural, disparatado y nefasto, que su vigencia y permanencia sólo puede ser explicada por un factor: la ausencia o impotencia de una derecha liberal e inteligente, capaz de enfrentarle con éxito. En Latinoamérica el problema no es la izquierda, que hace su trabajo, destructivo, y lo hace muy bien. El problema es la derecha, que no existe, o es la derecha mala (mercantilista), o no sabe hacer su tarea.

En el Centro de Liberalismo Clásico hemos programado las cinco reformas necesarias para estrenar el capitalismo liberal en Latinoamérica, hemos identificado las leyes malas que se requiere derogar, y hemos programado un plan de acción política que nos puede llevar a La Salida. Tomando en cuenta la experiencia de los países del Imperio soviético, donde líderes, movimientos e iglesias cristianas tomaron parte activa en la resistencia política contra el comunismo, y contribuyendo grandemente a su caída. Pero por supuesto hablamos de cristianismo clásico: ortodoxo griego, católico romano, anglicano, protestante. No hablamos del socialismo religioso que llaman “Teología de la Liberación”, infección que desde el catolicismo romano ha contagiado a casi todas las iglesias evangélicas; y desde luego tampoco hablamos del estatismo clerical, que promueven las ambiciones políticas de ciertos pastores pentecostales.

Alguna gente dice: “Eso que Uds. liberales proponen se va a tardar muchos años.” Bueno, nadie sabe cuántos años. Pero lo que yo sé son dos cosas: una, que no existe otra receta para salir de una tiranía comunista, y quien te diga que con la guarimba o “la calle” saldimos mañana por la tarde, o la semana que viene, no te dice la verdad. Dos, que cuanto antes comencemos, antes salimos, y cuanto más demoremos, más tardaremos. Imagínate que en vez de insistir con guarimbas hubiésemos comenzado hace 10 años, ¿dónde estaríamos ahora?

Otra vez invito cordial y amablemente a leer a Vaklav Klaus, ese señor sí sabe cómo se tumba un sistema comunista, porque lo hizo. 

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