Señores “libertarios” y amigos liberales:

Algo que Uds. no saben de la guerra contra el estatismo, es que cuando Uds. llegaron, ya había empezado; y mucho tiempo atrás. Tampoco saben que el estatismo es sólo una de la infinidad de rostros del Mal, ni que esta es sólo una parte de la vieja gran guerra contra el Mal: la del frente político.

La guerra contra el estatismo la comenzamos nosotros los cristianos, cuando esos griegos y romanos tan amados por Uds., estaban sosteniendo y apuntalando una de las peores y más abyectas formas conocidas de estatismo, el Imperio Romano, aunque ya decadente. La guerra comenzó con tremenda batalla entre César y Cristo. Perdimos el primer tiempo de este partido, lo ganaron los leones, en el Circo Máximo, pero después ganamos nosotros. Y gracias a ello hubo expansión de la agricultura, comercio y banca; aunque Uds. han deformado la historia y quieren ocultarlo, así fue.

Y gracias a ese triunfo, hacia el año 800 pudo salir Europa de la Edad Oscura: hubo libros, bibliotecas, ciencia y Universidades por todo el Occidente cristiano; digan Uds. lo que digan ahora. Vean: cuando los renacentistas quisieron hacer su revival de cultura pagana, ¿dónde fueron a buscar obras de Platón, Aristóteles, Plinio y Juvenal? ¡A los conventos! Allí estaban junto a las de los autores cristianos como Boecio e Isidoro de Sevilla, y judíos, y musulmanes, que también tenían copias de los antiguos, y las prestaron; el islamismo no estaba secuestrado por el terrorismo y el socialismo estatista como ahora.

Resulta que el capitalismo, tan celebrado por Uds. y yo, fue posible sólo porque los cristianos heredamos de los judíos su antiguo amor al trabajo, prescrito por Dios en la Biblia: por toda clase de trabajo, incluso la labor manual, y el intercambio comercial, actividades tan despreciadas por los griegos y romanos, y los españoles (a partir del s. XV), y tan reivindicadas en cambio por los protestantes.

Y resulta que la ciencia, tan justamente reverenciada por todos Uds., sólo es posible porque en nuestro universo físico, biológico, etc., no hay un caos, no hay mero desorden, ni puro azar. Por el contrario, hay regularidades sistemáticas, que llamamos leyes naturales, y que todo fenómeno gobiernan. Y si tenemos ciencia, es porque el cerebro se halla perfectamente adaptado para descubrir, entender y explicar esas leyes naturales, y así aprovecharlas, aplicando la razón, también justamente reverenciada por todos Uds., y las reglas de la lógica; pero eso es porque el cerebro fue diseñado para ese fin. La raza humana se halla perfectamente adaptada a este Universo; pero es porque el Universo fue diseñado para ese fin. No es por pura casualidad, porque nada lo es. Y así lo entendieron siempre los científicos cristianos, como Pascal y Newton, como Mendel y Planck, para poder hacer su trabajo.

Después cometimos demasiados errores y fallos en la guerra, y fuimos derrotados, mediante caballos troyanos metidos en la Iglesia cristiana. Uno fue el misticismo, que Uds. justamente atacan, pero que no admiten que es sólo un caballo de madera regalado por el enemigo, introducido en Occidente desde la India y China, lleno de armas y soldados del bando contrario.

Y por todos esos errores y fallos, entraron Uds., a reemplazarnos a nosotros, a la altura de la Ilustración escocesa, por el XVIII: los humanistas tomaron el relevo en la guerra contra el estatismo.

En honor a la verdad, Uds. lo hicieron muy bien durante un largo tiempo. Gracias a Uds. tuvimos revolución industrial, portentosos logros científicos y técnicos, libre comercio y capitalismo en gran escala. Aquí en Occidente, y más allá también. Aunque no en este barrio pobre de Occidente que es nuestra América, pero ¿saben por qué? porque el cristianismo que nos trajeron los españoles no era el auténtico, o sea el bíblico.

Uds. no van a admitirlo, pero en aras de la verdad también deberían reconocer dos cosas: primero, que la panoplia de armas culturales y herramientas conceptuales que Uds. usaron, por ej. la idea de las leyes naturales, y la reivindicación ética del trabajo, las tomaron prestadas de nosotros. Y segundo, que muchos inventores, capitalistas, empresarios, científicos e ingenieros, fueron gente nuestra. En fin, dejemos eso porque Uds. no van a aceptar ni lo uno ni lo otro. Y porque falta lo más importante que quiero decirles, ya para terminar.

¿Saben qué? Ahora la están fregando: Uds. ya no están a la altura. Su humanismo a ultranza les ha llevado a aceptar demasiado socialismo; ¡que es peor que el Imperio Romano! Y los pocos de Uds. que no han caído en la utopía socialista, ahora caen en la no menos fantasiosa utopía anarquista.

Uds. han reescrito la historia, y nos quieren hacer creer que los Padres Fundadores de EEUU eran liberales humanistas, ateos o agnósticos, así como Uds., o en todo caso deístas. Pues no, eran “puritanos”: cristianos calvinistas. O sea: no creían en la bondad sino en la maldad natural del ser humano, y su natal incapacidad para las “buenas obras”, esto es, conducirse bien. A menos, de ser regenerado por Dios, con la Gracia salvadora, o en todo caso ser gobernados por Dios, con la Gracia Común. Por eso querían Gobierno limitado, tal como recomienda la Biblia. En su visión teológica, estas eran las preguntas:

¿Para qué gobierno? Para poner coto a “las manifestaciones más groseras del pecado” (Calvino): homicidios, asaltos, violaciones, robos, secuestros, estafas, y otras agresiones. ¿Cómo? No con la cárcel, sino con la horca en los crímenes más horrendos, y en los demás obligando a restituir, o a pagar justa compensación, por los daños, a sus víctimas. Lo sensato. Por supuesto la autodefensa armada es legítima, pero sería necio dejar a la gente librada a ese recurso y nada más, pues no todos pueden defenderse de esta manera. ¿Y por qué limitar el Gobierno? Porque sería necio dar a unos seres humanos, naturalmente inclinados al mal, un poder sin límites para gobernar, dirigir, enseñar (a la fuerza), y controlar al resto. Tal y como enseña la Escritura, con innumerables casos y ejemplos.

La principal y básica diferencia entre liberales cristianos y humanistas es que Uds., los humanistas no socialistas, creen en la bondad natural de un ser humano capaz de conducirse bien sin necesidad de un poder externo que lo dirija, enseñe, gobierne y controle. A la primera pregunta su respuesta es que no se necesita Gobierno, para nada; la tendencia predominante hoy entre Uds. es el anarquismo, y sólo por rara excepción el Gobierno limitado, que con desprecio llaman “minarquía”. Se les olvida su amada Ayn Rand: el capitalismo implica un Gobierno limitado como juez de última instancia, para evitar que hordas salvajes se despedacen entre sí estilo Somalia.

Uds. los anarquistas libertarios observan que todos los Gobiernos tienden a salirse de sus límites. Cierto, aunque como les falta una teoría del pecado, no entienden por qué. Y como reescriben la Historia, se les olvida que el remedio no es la anarquía sino la República, y un partido “republicano” como el que fundaron Tomás Jefferson y Madison para cuidarla, manteniendo al Gobierno en sus límites. Y si me observan que ese Partido pronto descuidó sus funciones de “custodio de los custodios”, la respuesta es que sí, así fue, tan pronto el evolucionismo, el racionalismo mal entendido, el secularismo laicista, el cientificismo, el positivismo y el socialismo típicos de la “Era Progresiva”, todas esas ideas y corrientes que Uds. tanto admiran, les hicieron descuidar a los estadounidenses sus estudios bíblicos. Dejaron de lado la Biblia y murió el Gobierno limitado, por falta del partido para defender este principio.

Uds. libertarios ahora embisten contra la democracia. Se hacen eco de la antipolítica y partidofobia histéricas de la clase media. Se les olvida que democracia y partidos son a la política lo que libre mercado y empresas son a la economía. No hay economía sana sin libre mercado y empresas en competencia; de igual modo: no hay política sana sin democracia y sin partidos, por supuesto que orientados por elites, ¡pero Uds. no sirven como elites! Entre otras razones porque Uds. se han hecho relativistas. Y en esto, más básico, también se les olvida Ayn Rand: el relativismo es cuchillo para el pescuezo del capitalismo, porque anula la chance de defensa en el terreno de las ideas. Si no hay verdades absolutas, y “todo es relativo”, entonces el libre mercado también es relativo. ¡Punto para el socialismo!

Difícilmente los liberales humanistas entienden el liberalismo clásico, porque carecen de fundamento filosófico para sostener la idea de Gobierno Limitado. Por eso es tan frecuente la recaída en la otra forma de utopía: la izquierda, tipo Vargas Llosa. Recaen tan pronto les parece encontrar seres humanos excepcionales, capacitados para poner en sus manos un poder externo, para que dirija, enseñe, gobierne y controle a la sociedad en su conjunto.

Y lo más grave de todos, más allá de sus autoengaños y engaños con la historia y con la Filosofía Política y General, es que Uds. no están entendiendo lo esencial del socialismo: la victimización, como pretexto para promover el conflicto y así entronizar la tiranía. El “proletario” fue nada más que el primero de una serie de sujetos escogidos como víctimas por el marxismo, y tomado como pretexto para impulsar el conflicto de clases, entre burgueses y proletarios, para implantar las primeras tiranías socialistas, a partir de Rusia en 1917. Les funcionó, por mucho tiempo; por eso cuando dejó de funcionarles, aplicaron la misma receta sin mayores cambios a otra víctima: el desempleado de la crisis del ’29. Socialistas como Hitler y Mussolini culparon al “capitalismo” de la crisis, y mediante la agudización del conflicto erigieron sus tiranías. Sin olvidar a F. D. Roosevelt.

La misma receta dialéctica hegeliana luego aplicaron al “tercer mundo”: primero la victimización (tesis); después la promoción y exacerbación del conflicto (antítesis), esta vez entre “centro y periferia”; hasta llegar por fin implantar todas las tiranías (síntesis) estilo Mugabe en Africa, Asia y nuestra América. La victimización actual de las “razas oprimidas” es parte de este proceso, pasando de la guerra económica a la guerra racial. En Mayo del ’68, la víctima escogida fue la juventud, y el conflicto entre los estudiantes y sus padres y maestros. Después el feminismo: escogieron la mujer como víctima, y pasaron de la guerra generacional a la guerra sexual, como explica George Gilder. Enseguida victimizaron al “medio ambiente”: los rojos se hicieron “verdes”. ¿Qué tenemos ahora? ¿Quiénes son las víctimas? Los homosexuales pues, lesbianas, etc. Nada nuevo, homosexuales fueron muchos de los últimos Emperadores de Roma. El libertinaje sexual no es ninguna novedad señores. Ni la repaganización. Porque el estatismo es una vieja religión pagana. ¡Otra vez el endiosamiento de los Emperadores y jefes!

Pero ya a esta altura del campeonato la cosa se ha complicado demasiado y Uds. no están entendiendo nada de nada, por ej. del marxismo cultural. Por eso en la guerra contra el estatismo Uds. ya no están del lado bueno. Cambiaron de bando; ahora están del lado malo.

¿Y saben qué más? Lo grave es que nosotros los cristianos no estamos preparados todavía para tomar el relevo; no hemos desalojado a nuestros viejos troyanos, y otras nuevas variedades nos han invadido, como la “Nueva Era”. Y en esta América tenemos otro cristianismo falsificado, traído por los “revivalistas” gringos: el Neo pentecostalismo.

Así que lo que viene es otra “Edad Oscura”: la Edad Oscura Tecnológica.