mala educacion“El desarrollo depende de la educación; por lo tanto, si queremos desarrollo, hay que invertir más dinero en educación” dice el candidato a Presidente. ¿De qué país? De cualquiera. En esto también son iguales todos los candidatos, estatistas, en todos los países.

La “educación” actualmente controlada por el Estado no es educación: es adoctrinamiento estatista. En este escrito voy a referirme al modelo de “appartheid” educativo típico de los sistemas socialistas; a la mala educación pese al enorme gasto de dinero; al adoctrinamiento estatista y socialista; a los métodos “modernos” y a sus pésimos resultados; al “Homeschooling” o Educación en Casa, ese remedio casero que adoptan cada vez más padres responsables y conscientes, sea en forma temporal, o como respuesta plena y definitiva; a la privatización de la oferta educativa y a su desreglamentación. Y por fin a la Educación Clásica, el antídoto eficaz contra el embrutecimiento, que muchos homeschoolers, y centros docentes privados adoptan en el mundo. ¿O no te dijeron que Liberalismo Clásico liga con Educación Clásica?

 

Todos los dirigentes de izquierdas son defensores acérrimos de la educación estatal “incluyente”, y por tanto enemigos mortales de la privatización educativa; pero jamás inscriben a sus propios hijos e hijas en escuelas públicas, sino en institutos privados, ¡y los más “excluyentes” y caros! En los países que conozco, y no son pocos, no he visto excepciones a esta regla.

Mis hijos, tus hijos y SUS hijos

Ellos quieren educación del Estado para TUS hijos e hijas, que no es “gratis” sino pagada con todos TUS impuestos; pero no quieren eso para SUS propios vástagos, a quienes les procuran una educación algo más esmerada. ¿Con plata de SU bolsillo? No! del TUYO también; ¿de dónde crees que salen los sueldazos y “bonos” de los políticos y dirigentes de izquierda?

No es la única contradicción de los jefes socialistas, tienen muchas otras; pero de esta quiero tratar hoy. ¿Cómo se explica? Simple: ellos saben que la “educación pública” tiene un alto contenido de catequización o adoctrinamiento ideológico, lo que va en detrimento de la calidad de la educación como tal. ¡Y no quieren esa mala educación para SUS hijos!

El “appartheid” en la educación

El sistema actual es de segregación, y funciona tanto en la educación primeria y media como en la universitaria, si bien con modalidades propias: (1) A niveles de enseñanza elemental e intermedia, la escuela “pública” ofrece una enseñanza muy mala, que es para los hijos de los pobres, cuyos padres no pueden pagar algo mejor. Pero los hijos de los ricos, en cambio, van todos a unas escuelas e institutos “privados”, donde la enseñanza sigue controlada férreamente por el Estado, pero los docentes son un poquito mejores, más esmerados, menos gremializados y más controlados, …y la cosa no es tan mala.

Aclaremos que en el actual sistema socialista o social-mercantilista, “ricos” son los de la clase política, y los de la clase empresarial mercantilista. Y “pobres” son de dos clases: viejos pobres y nuevos pobres; es decir: las familias que siempre fueron pobres, por generaciones, y la clase media “venida a menos”.

(2) A nivel universitario el “appartheid” sigue su discriminación pero es al revés: los hijos de los ricos salen de sus bachilleratos en colegios privados exclusivos, y pasan con éxito los exámenes de ingreso a las Universidades “públicas”, que son “gratuitas”, o sea: pagadas con los impuestos de la gran masa de pobres. Estas instituciones suelen ser algo más exigentes que las “privadas”, aunque esto depende con mucho de las carreras en particular. Allí los pichones de las diversas oligarquías estatistas reciben una educación algo mejor, subsidiada, junto con “pensamiento socialista para jefes”, y entrenamiento las artes de las lides políticas, y en el negocio de la “gerencia pública” para sus futuras carreras burocráticas. En cambio las chicas y muchachos pobres no van a la Universidad, salvo cuando con mucho esfuerzo pueden pagar una “privada”, de dudosa calidad, camino al desempleo.

Este muy desigual sistema es lo que nos ofrecen quienes tanto nos hablan de la “desigualdad”.

¿Educación o adoctrinamiento?

En general, lo que pasa por “enseñanza” hoy en día es sobre todo adoctrinamiento, “catequización” en los dogmas de la “política correcta” en todas sus vertientes: estatismo, ecologismo, feminismo, indigenismo “multicultural”, socialismo (democrático y no tan democrático), evolucionismo darwinista y positivismo, Postmodernismo relativista, y una visión de la historia y la sociedad impregnada de marxismo cultural.

Para los niveles de educación primaria y media, todos estos contenidos vienen en versionas simplificadas y resumidas; es algo así como un “Catecismo largo” y un “Catecismo corto”. Y con enorme dosis de Psicología popular, la misma de las revistas populares: esa de “elevar tu autoestima”, y de “hacer contacto con tus sentimientos y expresarlos libremente”. Y claro, toda esta carga ideológica que hay que inculcar en las jóvenes mentes, deja poco o ningún espacio para conocimientos en gramática, aritmética, geometría, lógica y ciencias, etc.

Para colmo, la “nueva pedagogía”, ya bastante vieja, consagra unos métodos “centrados en el alumno” y no en los contenidos, que “promueven la investigación”, pero que al final terminan en “copypaste” de cualquier cosa que haya en Internet, no importa qué, buscando por Google.

Los jefes socialistas lo saben muy bien; por eso sus hijos van a escuelas y liceos privados, buscando educación algo mejor; pues del adoctrinamiento se van a encargar mejor los padres en casa, ¿me explico? Ellos saben que TÚ en tu casa no les vas a dar a tus hijos catequesis socialista, por eso quieren que los mandes al colegio público, ¿ves? Y para eso quieren “más dinero en la educación”.

¿Y ya has visto que todos los candidatos a Presidente prometen “invertir más dinero en la educación”? Es gracioso porque un candidato dice que va a “duplicar” el Presupuesto en Educación, y enseguida viene otro y dice que él va a “triplicar”, y así … es como un torneo a ver quién promete más alto “porcentaje de gasto público destinado a la educación”. Y todos justifican sus promesas diciendo que “el desarrollo depende de la educación”.

La educación depende del desarrollo

Eso de que “el desarrollo depende de la educación” es mentira, y por partida doble: (1) aún si fuera cierto nunca tendremos desarrollo, porque educación no da la enseñanza estatal sino adoctrinamiento, ya vimos; (2) pero es que tampoco es cierto, porque en los hechos el desarrollo no depende de la educación, sino de otros factores, entre ellos principalmente la existencia de instituciones en favor del libre mercado, como harto ha demostrado el Premio Nobel 1993 Douglass North y muchos otros economistas.

La verdad es más bien al revés: la educación depende del desarrollo; sólo cuando los países han alcanzado cierto grado de desarrollo, no como resultado de la “educación pública”, sino del funcionamiento de las instituciones propias del capitalismo liberal, entonces las familias y las personas tienen plata suficiente como para una buena educación para ellas o sus hijos; y entonces se preocupan por buscarla, obtenerla y pagarla, no antes.

De allí que en todos los países que se desarrollaron realmente, en la historia, los indicadores educativos mejoran tan pronto lo hacen los índices económicos, no antes.

Y si te cabe duda acerca de cuál es la verdadera relación entre educación y desarrollo, puedes hacer la siguiente prueba: revisa las biografías de los grandes supermillonarios que fundaron grandes empresas para hacer grandes negocios, amasaron grandes fortunas, y así trajeron el desarrollo a sus países: todos comenzaron pobres, pero además ineducados, casi analfabetos, ninguno tuvo mucha educación, no fueron a la Universidad, y muy pocos a la escuela media; sus hijos sí llegaron hasta la Universidad, pero ellos no!

¿Más educación o más dinero?

Otra mentira es que no reciben suficiente dinero. El economista Peter Schiff de la Escuela Asutriana tiene un libro muy reciente sobre la crisis: “La verdadera Quiebra” (The Real Crash St. Martin, 2012); y habla de la crisis en la educación. Dice que los políticos estatistas confunden a la gente: le hacen creer que la manera de “resolver” los problemas es tirarles dinero encima. ¿Cuál dinero? ¡El tuyo! El dinero de tus impuestos.

Más dinero NO significa más o mejor educación. Schiff muestra páginas de cuadros y gráficos de cifras espeluznantes: en casi todos los países, en los últimos 25 años la calidad de la educación, medida según los resultados, capacidades y habilidades de los egresados, años a año ha venido decayendo cada vez más bajo … mientras el gasto en educación ha ido subiendo cada vez más alto! O sea: le tiran tu dinero a los problemas, pero eso no los soluciona, siguen allí, e incluso empeoran!

¿Qué es un “analfabeto funcional”?

Es alguien que puede leer pero no captar el sentido de lo que lee; que puede escribir pero sin ortografía y con redacción inentendible; cuyo registro de vocablos y conceptos es muy reducido, y nula su competencia para el razonamiento abstracto; tampoco sabe expresarse muy bien, e ignora muchas cosas acerca de sociedad, economía, historia y política, pero sin embargo opina. Y como si fuera poco, a veces, entre sus 30 y 40 años de edad, parece negarse a madurar: es “adultescente”, entre adulto y adolescente crónico.

Es el resultado de la educación controlada por el Estado; gente que todo lo espera del “Gran Gobierno”, y vota por candidatos que se lo prometen.

Cuál es la “pedagogía moderna” del Estado educador

Todo esto de la “pedagogía progresista” es muy criticado en los estudios serios, por ej. de la doctora Inger Enkvist, educadora y escritora sueca. En su libro “Repensar la educación” (Pamplona, 2006) acusa a esta “educación” del fracaso escolar, y de las horrorosas falencias educativas en los egresados de hoy, que registran año tras año cientos de estudios e informes, en todo el mundo, sobre alumnos que no aprenden a leer ni a escribir, mucho menos a razonar, ni las cuatro operaciones, ni historia ni nada. Es un hecho harto comprobado que el Estado educador ha fracasado, en todas partes, incluyendo Francia, EE.UU. y otros países desarrollados.

Las teorías pedagógicas “revolucionarias” están en curso desde mediados del s. XX, impulsadas por los gremios y las burocracias estatales. Es su pésimo resultado lo que hoy estamos sufriendo. La Dra. Inger Enkvist, brillante educadora sueca, desde hace tiempo investiga en muchos países, y cuestiona el error de la “Educación centrada en el alumno”. Dice que la educación debe centrarse no en el alumno sino en los conocimientos, los cuales deben ser trasmitidos al alumno, de modo organizado y estructurado, por un docente capacitado para hacerlo. Eso es enseñar.

Pero hace tiempo eso no se hace en las escuelas bajo control de los Gobiernos, que emplean unos métodos muy defectuosos, que pretenden incentivar y desarrollar la “independencia” o autonomía del pequeño para aprender. Los burócratas del Ministerio de Educación nos dicen que “más que transmitir conocimientos, educar es enseñar a pensar por sí mismo y a investigar”. Y hacen a un lado al profesor, cada vez menos capacitado aunque más ideologizado y politizado, y quitan relieve a la relación entre alumno y docente.

¡Mueran la clase magistral y el maestro, el esfuerzo, la memoria y el orden estructurado!

“Que el estudiante experimente por sí mismo” nos dicen; pero es una mala idea, dice la Dra. Enkvist: el alumno tendría que pasar por sí solo por todo el desarrollo intelectual y científico de la humanidad entera, para repetirlo por su cuenta. Un disparate total. Se quiere que el alumno pueda encontrar el saber de modo “espontáneo”, movido por su “curiosidad natural”. Pero así en realidad lo que hace es dedicarse a tareas muy mecánicas, únicas que puede hacer sin la asistencia del profesor. Y esto va en detrimento de su desarrollo cognitivo e intelectual.

En todos los países los políticos estatistas regalan una computadora a cada estudiante “a fin de preparar al alumno para el mercado laboral”, dicen, brindando así una “ventaja competitiva al país en la economía”. Al alumno se le pone solo frente al computador, a buscar en Internet, en vez de ayudarse con un buen manual, escrito por un especialista, y con clases estructuradas, y apuntes de las clases dictadas por el docente. La clase magistral está satanizada. Se supone que el aprendiente va a encontrar material sobre algo que no conoce ni sabe todavía, asumiendo que todo alumno sin preparación alguna, sin madurez ni disciplina, es como un autor de manual en potencia.

Otra mala idea: se le dice al niño, y a los padres y maestros, que aprender debe ser divertido, no debe costar esfuerzo. Si hay que poner esfuerzo, entonces no sirve, algo está mal. Esto lleva a un “infantilismo permanente”: al chico se le invita a estar siempre jugando, “conectado con sus sentimientos”, para “elevar su autoestima” y por tanto “satisfecho consigo mismo”. La insistencia en lo fácil, lo lúdico, lo placentero, lo hedonista, son otras manías negativas para el desarrollo intelectual del joven. Hay también la idea de una falsa “libertad de elegir”. De la premisa “el estudiante es el centro de la educación”, se deduce que siempre debe poder elegir si quiere o no hacer tarea escolar, cuál tarea, cómo, dónde, y escoger de qué manera. Pero el alumno no está capacitado para tomar todas esas decisiones, al menos por sí solo, sin ayuda de un ductor.

Otra moda horrorosa es el rechazo al uso de la memoria, y a la chance de que el maestro presente un sector del conocimiento de manera estructurada y sistemática, para que el alumno lo anote, lo asimile y entienda, se lo grabe y lo repita. Se considera esto un atentado a la creatividad y a la imaginación. Esto es aceptar e incentivar la fragmentación. Todo se queda en unas piezas de conocimiento dispersas. Al alumno no se le pide que estructure, que desarrolle una idea en forma coherente, que repase. Mucho menos que use su memoria, facultad satanizada en la “Nueva Pedagogía”. De esta manera no hay retentiva, tampoco hay estructura: todo queda disperso, y se agota en el mismo instante.

Un elemento común que tienen todos estos “métodos modernos y progresistas” es que el maestro trabaja mucho menos; y esto es considerado por los gremios magisteriales como una “gran conquista social”.

Este enfoque está epitomizado en la célebre escena del filme “La Sociedad de los Poetas Muertos”, en la cual el profesor “revolucionario” interpretado por Robin Williams incita a sus alumnos a romper sus libros de texto. La idea es fomentar la rebeldía contra lo establecido, el orden, lo estructurado, la herencia del pasado. Por detrás está la noción romántica del ser humano y su “naturaleza buena”, procedente de J.-J. Rousseau.

La idea es que las personas son buenas en sí mismas, y se estropean por culpa de la formación impartida por los maestros que son “represivos”; o sea, por culpa de la cultura. Se piensa que sólo dejando en paz al niño o al joven, podrá desarrollarse por sí mismo, de manera “natural”, llevado por su “curiosidad innata”, y ser una persona más creativa. Sin sujetarse a una formación controlada o supervisada por un enseñante competente.

Los Informes PISA

¿Es cierto que somos cada año más brutos? (La gente en general, en todos los países). Parece que sí, y es resultado de la mala educación. Según los Informes PISA, y desde hace mucho tiempo, la tendencia en el rendimiento de los estudiantes de enseñanza elemental y media, en todo el mundo, medido con pruebas idóneas y validadas con precisión, es a la baja: cada año más ignorantes, y menos capaces de razonar.

PISA es el Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes, que a nivel mundial hace la OCDE, Organización de Cooperación Europea. El Informe se hace regularmente, ahora cada 3 años. Se examina a los alumnos según su edad y no un nivel dado de instrucción. Se revisan los conocimientos, las aptitudes y las competencias que son relevantes para el bienestar personal, social y económico, en las tres áreas de competencia de lectura, matemáticas y ciencias naturales. Las pruebas no miden el conocimiento como tal, sino la capacidad para entender y resolver problemas auténticos, en base a la aplicación de conocimientos.

En el último estudio han participado un total de 61 países, y en cada uno se examinaron de 4500 a 10.000 estudiantes: 35 países de Europa, 12 de Asia, 11 de América, dos de Oceanía y uno de África. Y cada año las tendencias en los resultados generales y los promedios son peores.

El profesor John Taylor Gatto descubrió la verdad: macabros hallazgos

¿Pero desde cuándo pasa esto? Desde hace mucho tiempo, pero sobre todo desde que los Gobiernos introdujeron los métodos pedagógicos “progresistas” de la llamada “Nueva Educación” en las escuelas y liceos de todo el mundo, hace ya más de medio siglo. ¿Y por qué? ¿Qué se pretende? Varios autores han dado la respuesta, desde hace años, por ej. el profesor John Taylor Gatto, un maestro de escuela en New York que descubrió la trampa, escribió en 1991 el libro Dumbing Us Down: The Hidden Curriculum of Compulsory Schooling, o sea: “Hacernos estúpidos, la Agenda Oculta de la Educación Obligatoria.”

El objetivo declarado de los nuevos métodos era “enseñar a pensar”; pero han logrado todo lo contrario. Y no fue un error. Las elites mundialistas querían “la dirección científica de la sociedad”; es la planificación, dirección y control central de la economía que preconiza el socialismo, pero llevada mucho más allá del área de la economía, a todas las esferas de la sociedad: desde la cultura y las artes hasta el deporte y el entretenimiento, pasando por la atención médica y el “medio ambiente”, el matrimonio y la familia, y por supuesto el dinero, la banca y las finanzas, la educación en todos sus niveles, y hasta la religión.

Pero para esto se requiere un tipo de ciudadano que sea capaz de entender y obedecer las órdenes pero no pensar por sí mismo, lo que sería contraproducente. En este proyecto, “pensar” es una tarea reservada nada más a los jefes, los Gobiernos, las elites. Como en un ejército, las órdenes están para ejecutarlas, y las voces de mando para cumplirlas, no para discutirlas, razonarlas, criticarlas o cuestionarlas. Y el pensar requiere conceptuar las ideas de modo ordenado y estructurado, según patrones lógicos. Pero resulta que la enseñanza “innovadora” criticada por la Dra. Enkvist a lo que conduce es a una ideación desinformada y altamente desestructrurada. Para entender los por qué de ese proceso de destrucción de la educación “antigua” que describe la Dra. Enkvist, hay que leer al profesor Gatto.

Las escuelas están bien diseñadas para producir adultos regularizados y estandarizados, cuya conducta pueda ser predecible y controlada. La “Nueva Educación” no ha sido educación; ha sido una política llevada a la educación, explica el profesor Gatto, y no cualquier política sino muy en especial el radicalismo de izquierda, ahora el marxismo cultural, contrario a la cultura y a la civilización occidental. Su meta no ha sido educar sino politizar, adoctrinar en esa corriente política. E inhibir la capacidad de razonar, y de cuestionar las pésimas teorías de las izquierdas, en educación y en todo otro terreno.

En esto han jugado y siguen jugando un rol destacado (por lo perverso) los sindicatos magisteriales. ¡Qué horror! Controlados por jefes socialistas y comunistas, los “gremios docentes” han impuesto a la fuerza su agenda de objetivos políticos y “reivindicaciones” de trabajar menos y ganar más, quitando de en medio del proceso educativo a los padres y a los maestros.

Gatto concluye que la educación no ha sido un fracaso, ha sido todo un éxito, a juzgar por sus resultados: por. ej. resultados electorales. ¡Fíjese como pese a la caída del Muro de Berlín, y el brutal colapso de la U.R.S.S., los socialistas siguen ganando elecciones, en todo el mundo. Eso es lo que han conseguido con la tiranía del pensamiento desestructurado, “flojo”, “blando” o “líquido”.

Disimulando el fracaso: ya no hay notas bajas

A partir de 2015, en las escuelas primarias de la provincia de Buenos Aires, Argentina, ya no habrá “aplazos” (notas bajas), los niños podrán avanzar de grado sin haber aprobado materias previas, y tampoc no habrá “boletín de calificaciones” sino la “libreta de trayectoria”.

La Resolución 1057/14 de la Dirección General de Cultura y Educación provincial cambia el sistema de calificación, evaluación y promoción. Para los niños de primero, segundo y tercer grado, las notas serán “muy bueno”, “bueno” y “regular”. Y para los alumnos de allí en adelante ya no existen las notas por debajo de 4, así que la más baja será el 4 en la escala hasta el 10. La idea, dicen sus promotores, es “quitarles a los chicos el estigma”. El nuevo diseño curricular, explican sus autores, apunta a no “estigmatizar”.

Antes, en cada escuela, el mejor promedio era el abanderado. La Resolución dictada también cambia esa norma. Termina con esta perla: “Ya no será necesariamente el mejor promedio el que porte la bandera; ahora los colegios podrán decidir que la lleven los mejores promedios o alumnos que se hayan distinguido en el desarrollo de alguna actividad científica, artística o deportiva representando a la escuela; también, alumnos que se hayan destacado por su labor solidaria, su aporte a la cultura o su desempeño en actividades de interés general en beneficio a la comunidad.”

Educación en el Hogar (Homeschooling)

Solución: en EE.UU., hay 1 millón 770 mil niños en edad escolar que no van a la escuela este año, porque sus padres no quieren eso para ellos. Estos niños reciben en casa una educación mucho mejor, esmerada y de calidad, a cargo de maestros “charter” elegidos por sus padres, en grupos dentro del mismo vecindario. Cada año crece la cifra de “homeschoolers”: 850 mil en 1999; 1.1 millones en 2003; 1.5 en 2007; 1.7 en 2011, según la HSLDA Home School Legal Defense Association, y cifras del Departamento de Estadística Escolar de la Secretaría de Educación. Puedes buscar en Google infinidad de materiales, grupos de apoyo e información sobre “educación escolar en casa”.

Al Gobierno no le gusta mucho esta tendencia, pero si cada vez más padres no quieren enviar sus niños a la escuela, o los retiran para aprender en casa, porque la “educación” controlada por el Estado es cada vez peor, ¿qué puede hacer el Gobierno? Los 1.770.000 niños son el 3.4 % de población en edad escolar, y la cifra se ha duplicado desde 1999, cuando la HSLDA comenzó el registro. En cinco años, de 2007 a 2013, el movimiento homeschooling creció un 17 % en EE.UU.

¿Y en todo el mundo? Las cifras actualizadas son difíciles de conseguir en algunos países, sobre todo donde educar en casa aún es ilegal, o al menos no totalmente legal; pero la tendencia (¿o el movimiento?) crece en Australia, Canadá, Francia, Alemania, México, Sudáfrica, el Reino Unido, España y Japón. El Dr. Brian Ray, Presidente del NHERI (National Home Education Research Institute) en su libro Worldwide Guide to Homeschooling de 2005, estimó de 50.000 a 95.000 niños en Canadá para el año escolar 2000-2001; en Australia estaban entre 35.000 y 55.000; y en Alemania entre 500 y 600.000. Las cifras para Inglaterra y Gales variaban de 13.000 a 50.000. En España se calcula entre 2.000 y 4.000 familias.

Privatización y desreglamentación

La solución a estos problemas tiene que ser privatizar la educación, derogando las leyes del ramo y cerrando el Ministerio, a fin de poder diversificarse la oferta educativa. Sólo así, cada institución docente, privada, en total libertad, podrá planificar, diseñar y ofertar su propia curricula y sus pensa de estudios, al nivel que sea, así como las asignaturas y contenidos de cursos y seminarios, textos sugeridos o recomendados, etc, bajo la orientación ideológica que prefiera. Y con los métodos y técnicas pedagógica que prefiera. Sólo así podrá haber real “libertad de elegir”: con amplia variedad.

Así de esta manera se empodera a los maestros y profesores, en su calidad de dueños de las entidades educativas, para poner en el mercado las ofertas que juzguen mejores y de mayor calidad, a disposición de los padres y educandos. Y asimismo en su calidad de trabajadores o empleados, los docentes están de igual forma empoderados para elegir el Instituto cuyo perfil y oferta se compagine mejor con sus propios criterios y expectativas.

Y en este sistema, ¿quién certificaría los títulos universitarios? Las universidades privadas por supuesto, si bien los Colegios profesionales deben recuperar la antigua función de examinar, comprobar y calificar la competencia de los egresados, habilitándoles o no para ejercer la profesión respectiva. Esto serviría para controlar de modo indirecto la calidad de la enseñanza en las distintas Universidades; y en caso de conflicto, decidirían los jueces y tribunales, como en cualquier otro conflicto.

Por eso esta privatización y desreglamentación no puede hacerse aisladamente, debe estar acompañada de las reformas políticas, económicas y sociales que los liberales clásicos impulsamos, pudiendo además, en la fase de transición,  completarse con “vouchers” o subsidios estatales a los buenos estudiantes sin recursos, mediante cupones. De esta manera se subsidia a la demanda educativa y no a la oferta; así se empodera a los padres y a los estudiantes para escoger el Menú educativo de su preferencia.

El antídoto para el embrutecimiento: Educación Clásica

El retorno a la Educación Clásica. Y mientras no pueda haber escuelas privadas que enseñen según el curriculum clásico, tendrá que ser en el hogar: el homeschooling o enseñanza en casa.

Dorothy Sayers nació en Oxford, Inglaterra, en 1893. Falleció en 1957. Fue en su tiempo una gran pedagoga, que investigó muy a fondo todo este espinoso asunto. Siempre tuvo muy clara la solución para este problema: el regreso a la Educación Clásica, que propone en su famosísimo ensayo del año 1947: “Las Herramientas Perdidas del Aprendizaje”. Muchas instituciones que apoyan la “Educación en Casa” han elaborado Guías para Padres en este lineamiento propuesto por la Sayers; se consiguen por Internet.

Pese a todo lo malo que se dice de la Edad Media, en ese tiempo se tenía mucha seguridad acerca del objeto y orden correcto del proceso educativo. El Sílabo se dividía en dos partes o secciones: el Trivium primero, y luego el Cuadrivium. Y el primero en tres: Gramática, Dialéctica y Retórica, en ese orden.

La Gramática era aprender un idioma, no el propio materno sino el común, en esa época el Latín, pero no sólo como un medio para comunicarse sino como medio o herramienta por la que se ordena el pensamiento además de expresarlo en forma adecuada. Dialéctica y Retórica no son “asignaturas” sino métodos para tratar con las asignaturas. Porque el Trivium tenía el propósito de enseñar al estudiante el uso apropiado de las “herramientas del aprendizaje”, antes que comenzar a aplicarlas a las “asignaturas” del Cuadrivium, que eran Historia, Geografía, Literatura, Matemática y Ciencias. El Cuadrivium suministraba contenidos; y previamente el Trivium había preparado a las mentes jóvenes para tratar con esos contenidos.

“Gramática” era para aprender latín; pero no como para pedir comida al mesero en lengua extranjera cuando viajamos, sino para armar y desarmar, componer y recomponer la estructura de una lengua, de todo y cualquier idioma, lo que es el orden jerárquico y el orden secuencial, y cuáles son sus elementos componentes, sujeto, verbo y predicado, etc., lugar que ocupan y función que cumplen, y los correlatos lógicos de cada uno. Y aprender a ponerlos juntos y en orden, e identificar cómo es y cómo funciona la estructura.

En “Dialéctica”, no en el sentido de Hegel sino de Sócrates, se aprendía cómo usar el idioma, definiendo sus términos con exactitud, para hacer las declaraciones más precisas; y después se aprendía a construir convincentemente un argumento en favor o en contra de una cierta posición o declaración determinada, para ganar una discusión, y como detectar si hay o no falacias en un discurso, sobre todo el discurso del oponente en el debate civilizado. Por eso la Dialéctica comprendía la Lógica y la Disputa.

Y en la “Retórica” se terminaba de aprender por fin a expresarse a la máxima perfección posible: cómo decir lo que tenía que decir de manera clara, y a la vez elegante, bella, sugerente y persuasiva.

 

Esas eran las tres “herramientas” que servían para identificar los razonamientos tramposos de los “sofistas” en la prensa y los medios, en el Liceo y en la Universidad, en la política, en los púlpitos de las Iglesias. Y en el “entretenimiento”, que no es tan inocente como parece.

Pero estas valiosas herramientas, al servicio de nuestras libertades y nuestro patrimonio, se han perdido. Hace tiempo. No las tenemos, y desde hace mucho. Carecemos de defensas y anticuerpos contra todas las falacias, engaños y mentiras en economía, finanzas, gobierno, leyes, principios y valores etc. Estamos por completo desprotegidos.

El embrutecimiento es un resultado de esa pérdida de herramientas intelectuales. No sorprende que otro resultado sea el empobrecimiento paulatino, y la pérdida progresiva de nuestras libertades. La Educación Clásica es el antídoto, complemento indispensable del Liberalismo Clásico.

 

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